Mañanita arrabalera sin fe y taco en la vereda y tu lazo en el balcon tus faroles apagados y los guapos retobaos en el viejo callejon yo te canto envenenao engrupido y amargao hoy me separo de vos adios arrabal porteño yo fui tu esclavo y tu dueño y te doy mi último adios le digo adiós al arrabal ya con el higado destruido vuelvo a la casa de la viejita Mama! Madrecita yo fui un reo y entre brazos hoy me veo lleno de felicidad pienso al verte a vos viejita donde esta mi noviecita que no la puedo olvidar hoy regreso arrepentido hecho más hombre y más bueno a la vida del hogar perdoname que tu hijo tiene un pensamiento fijo y nadie lo hara cambiar el baile Rodríguez Peña el Mocho y el Cachafaz de la milonga porteña que nunca más volvera carnavales de mi vida noches bravas y al final los espiantes de las pibas en aquel viejo arrabal.
Ahogando este grito que sube del pecho, y llega a los labios cargao de rencor, yo vuelvo a tu lado, atadas las manos, pero pa' decirte que todo acabó, Que ya no me importa tu risa o tu llanto, que a fuerza 'e coraje vencí al corazón, y que hoy como nunca mirándote cerca, te veo realmente, así como sos.
La Bruja, que ayer fuera reina de todo mi ser, hoy, roto el encanto, no es más que mujer. La Bruja, montón de caprichos que me esclavizó, hoy es un paisaje, cubierto de horror.
Me vuelvo a la vida sencilla y honrada, me vuelvo a un cariño que es noble y leal, y puede que un día, curada mi alma, a fuerza de hombría levante un hogar.
Entonces, acaso, me habré redimido, y vos, para entonces, quién sabe si sos, un cacho de invierno cargado de males, un resto de vida, un poco de tos.
Yo soy del barrio de Tres Esquinas, viejo baluarte de un arrabal donde florecen como glicinas las lindas pibas de delantal. Donde en la noche tibia y serena su antiguo aroma vuelca el malvón y bajo el cielo de luna llena duermen las chatas del corralón.
Soy de ese barrio de humilde rango, yo soy el tango sentimental. Soy de ese barrio que toma mate bajo la sombra que da el parrral. En sus ochavas compadrié de mozo, tiré la daga por un loco amor, quemé en los ojos de una maleva la ardiente ceba de mi pasión.
Nada hay más lindo ni más cmpadre que mi suburbio murmurador, con los chimentos de las comadres y los piropos del Picaflor. Vieja barriada que fue estandarte de mis arrojos de juventud... Yo soy del barrio que vive aparte en este siglo de Neo-Lux.